Schrift zufolge findet Gottes Enthüllung in der Tatsache statt, daß Gott Word wurde ein Mann, und dieser Mann ist Gottes Word geworden. Die Inkarnation des ewigen Wortes, Jesus Christus, ist Gottes Enthüllung. In der Wirklichkeit seines Ereignisses beweist Gott, daß Er frei ist, unser Gott zu sein
(De acuerdo a las Santas Escrituras la revelación de Dios toma forma concreta en el hecho de que el Decir de Dios se convirtió en Hombre, y que ese Hombre se convirtió en Palabra de Dios. La encarnación del decir sin tiempo de Dios, Jesus Cristo, es la revelación de Dios. Es en la realidad de este acontecimiento que Dios se muestra que Él es libre para ser, ser nuestro Dios. Traducción propia)
Karl Barth. Kirchliche Dogmatik. 1945. vol.I.1.p.2.
El decir de Dios (su razón de Ser) consiste según este teólogo alemán, en un acontecimiento concreto: la encarnación de Dios en el Jesús palestinense del primer siglo. Lejos de aceptar que este Decir de Dios consista en una abstracción del saber, como lo afirmaban algunos teólogos de su momento, Barth ubica el Decir divino en un acontecimiento ordinario (Dios es mientras acontezca en el mundo real y no solo en las ideas). Aunque solo sea una intención, este autor busca sacar a Dios del academicismo absurdo de quienes pesaron que Dios no tenía mucho que ver con la realidad concreta de los miserables. En otras palabras, para este "segundo" Barth, Dios es mientras acontezca.
Este es, a mi juicio, uno de los aportes más significativos en la teología protestante; incluso sobre el mismo Calvino o Lutero. Esta tesis, que apropósito es ámpliamente problematizada y desarrollada en su Dogmatik, representa la ruptura más importante de la teología con respecto a su pasado, pero además, contradictoriamente, también resulta ser el adherente más sólido de la teología con sus propios orígenes. Haber focalizado y aterrizado la idea, pero por sobre todo, el Decir de Dios a la realidad es algo que hoy por hoy nos sigue dejando mucho por hacer y pensar.
Referirse al Dios que es Dios solo cuando acontece en nuestro momento y situación histórica, es referirse a un Dios en una íntima necesidad de mostrarse como real ante quienes necesitan lo que él es en escencia: un Ser Libre. Lo que Barth afirma entre líneas es: el paraqué del Decir de Dios es mostrarse al mundo real y práctico de la gente, y el paraqué de su revelación es para inaugurar sobre nosotros su Libertad. ¡Vaya tesis fantástica!
Quien se encuentre con ese Dios que acontece en la realidad (siempre contingente) de la Humanidad, es quien resulta experimentando y conociendo su Libertad. Quien insista en presentar a Dios como ajeno y lejano nuestra realidad es quien, engañado por sus ilusiones (siempre ordenadas sistemáticamente), se cree libre al encadenar a Dios. Actitud que sigue prevaleciendo en nuestros días.
Mientras más distante se encuentre el Decir de Dios de la realidad de la mayoría de la gente, más se fortalece el discurso de "la libertad" para poder ser, sin que ello implique ser un ser libre. Haber me explico.
Por un lado, "la" libertad para ser, no es más que el encadenamiento a lo ideal, a lo abstracto, a lo estéticamente virtuoso. Pero por otro lado, el ser libre difiere de "la" libertad en tanto que pluraliza su comprensión y además porque remite al acontecimiento del ser-en-el-mundo; dejando así en segundo lugar el conocimiento de la "cosa" que queremos llamar "la" libertad. Es un cambio paradigmático de ver la libertad como cosa, a experimentar el ser libre como revelación del Dios que se dice así mismo Libre.
"La" libertad es una libertad puesta en formas, por ende censurada. Una libertad fetichizada. Una libertad proyectada como producto consumible y perecedero. Pero cuando somos capaces de referirnos al ser libre como una sencibilidad humana, como una postura ante la realidad y las cosas, ese discursito de "la" libertad se derrumba, porque en el fondo lo que necesita el ser humano no es "tener" la libertad, sino de "producirse" así mismo como un ser libre. Esto tiene efectos devastadores en cuanto se pone sobre la práctica. Mientras que la institucionalidad nos invita a tener lo que ofrecen, Dios nos grita para producirnos alternativamente como seres libres.
En síntesis: Dios existe para los seres humanos encadenados mientras sea totalmente Libre, por ende, alterno a lo que encadena a los seres humanos. Y si existe, existe para mostrarse a nosotros por medio de un Decir acontecido, un decir concreto en el tiempo, las crisis y el espacio, o sea, un Decir que se subvierte a la idolatría del orden de las cosas, pero que se realiza en la Vida, para Decir así es que Dios existe. Si la revelación de Dios no existe para ello, no sirve para nada y no sirve para nadie.
(Continuará...)

Muy bueno. Hay que saberse libres, producir la libertad, no granjearla. Esa es la clave de ese concepto barthiano de que «hace falta libertad porque hay muy pocas personas libres», y esa libertad empieza por saberse libre. La mediatización de esa libertad ha llevado a jerarquizar las individuales entre aquellos que dan esa libertad y aquellos que la necesitan, porque la han perdido.
ResponderEliminar